martes, 2 de diciembre de 2014

ROSQUILLAS DE ANÍS.


Me encantan las rosquillas o roscos de anís, hace ya bastante tiempo colgué una receta de roscos que podéis ver aquí, desde entonces he probado unas cuantas recetas más, todas son muy parecidas, pero lo poco que varían hace que estén unas más buenas que otras. Hoy os traigo creo la receta definitiva de momento, la que más me ha gustado, primero porque quedan muy esponjosas y también porque antes de rebozarlas en el azúcar están mojadas en una mezcla de agua y anís y así estannnnn.....




Ingredientes:

Salen entre 25-30 rosquillas.

-500 grs de harina de repostería.
-4 huevos.
-50 ml de leche.
-1 Sobre de levadura.
-Ralladura de un limón, y una naranja.
-10 cucharadas de azúcar
-7 Cucharadas de aceite de girasol.
-1 Chupito de anís.
-Aceite de girasol para freírlas.

Para rebozar:
1/2 litro de agua con media copita de anís seco
Azúcar


Lo primero que vamos a hacer, será batir los huevos junto con las 10 cucharadas de azúcar en un bol grande, hasta que salga espumita.

Añadimos la ralladura de limón y naranja, con cuidado de no llegar a lo blanco, ya que esto amargaria.

Seguidamente le ponemos la leche y el chupito de anís. Mezclamos todo muy bien.

Echamos el aceite de girasol (también se puede poner de oliva, aunque para la repostería yo suelo utilizar de girasol, porque para mi gusto, su sabor final es más suave) pero eso va a gustos.

Le ponemos el sobre de levadura y la harina, que no hace falta tamizar. Mezclamos todos los ingredientes muy bien con una cuchara de madera, y cuando estén todos los ingredientes bien unificados, utilizamos las manos para el amasado final.

La masa nos tiene que quedar, consistente. (Si admite un poquito más de harina, le ponemos un poco... no demasiada para que luego no nos queden duras las rosquillas).

Se nos pegará en las manos, eso es normal. Lo que podemos hacer para manejar mejor la masa y no se nos pegue demasiado, es untarnos las manos con un poquito de aceite.

Dejaremos la masa tapada con un trapo o film, y la guardaremos en la nevera de dos a tres horas.

Pasado este tiempo, haremos la forma de las rosquillas. Yo os aconsejo que os untéis las manos con un poquito de aceite y así será más fácil moldearlas.

Cojemos un poco de masa, como una pelotita, y hacemos un churro, y unimos los extremos. O cojemos una bolita de masa, y le hacemos un agujero. Probar de las dos maneras, y elegir la que os sea más fácil.

Calentamos abundante aceite de girasol en una sartén, a fuego medio-bajo....

Nota: Es MUY importante que el aceite no esté muy caliente en todo el proceso de freírlas, ya que se quemarán por fuera y quedaría la masa cruda por dentro... Ojo con esto !!!

Vamos haciendo las rosquillas en tandas, y cuando veamos que se doran un poquito por ambos lados, sacamos y dejamos en una bandeja con papel absorbente.
 
Cuando ya estén todos fritos, metemos y sacamos muy rápidamente los roscos en el preparado de agua y anís y los ponemos de nuevo en papel absorbente, para luego rebozarlos en azúcar (esta operación es aconsejable hacerla de cuatro en cuatro roscos para que no estén demasiado mojados a la hora de meterlos en el azúcar).
 
Ummmmmm..... en mi casa no da tiempo de guardar los que sobran ........pero si teneis que guardar algunos los meteis en una cajita o tupper para que no se sequen y os durarán unos días !!!